Sudáfrica es un país que pide ser recorrido en coche. Las distancias son largas, las principales autopistas están en buen estado, la gasolina tiene un precio inferior al de Europa y las carreteras entre Ciudad del Cabo, los Winelands, la Garden Route, el Karoo y el lowveld del Kruger unen paisajes totalmente distintos. Un coche de alquiler convierte unas vacaciones en tres rutas diferentes.
Aquí también se concentra el riesgo real del viaje por Sudáfrica. Hay una tasa alta de accidentes y las causas son concretas: peatones y animales en carreteras rurales sin iluminación, taxis minibús que paran sin avisar, autopistas largas y rectas que invitan a correr, y camiones pesados. Todo lo de abajo trata de gestionar esto, y nada resulta complicado.
Permiso de conducir, edad y papeles
Se conduce por la izquierda, y puedes hacerlo con un permiso válido de tu país siempre que esté en inglés. El permiso internacional se recomienda y algunas empresas de alquiler lo exigen, así que lleva ambos y el carné físico, nunca solo la foto. Las empresas suelen exigir una edad mínima de 21 o 23 años y aplican un suplemento diario a los menores de 25; lo importante en el seguro es fijarse en la franquicia, no solo en el precio diario.
Velocidades, alcohol y normativa
Los límites generales son 60 km/h en zonas urbanas, 100 km/h en carreteras rurales y 120 km/h en autopistas, según la Ley Nacional de Tráfico por Carretera de 1989 y con saltos de veinte en veinte. Los camiones y los vehículos con remolque tienen límites más bajos, y unas pocas autopistas establecen una velocidad mínima. Hay cámaras y tramos de velocidad media en muchas carreteras, y las multas llegan a la empresa de alquiler, que las transfiere añadiendo un cargo de gestión.
El límite de alcohol en sangre es bajo, la policía realiza controles en carretera y las sanciones son severas. La norma útil es la de siempre: si conduces, no bebes; y si vas a hacer una ruta de vinos, contrata un conductor en vez de contar con escupideras.
Gasolineras, peajes y el ritmo práctico
En Sudáfrica las gasolineras siempre son de servicio: entras, un empleado llena el depósito, limpia el parabrisas, comprueba el agua si lo pides y cobra con tarjeta en el surtidor o dentro. La propina son unas monedas. Muchas estaciones abren hasta tarde y en las rutas principales algunas no cierran nunca. En la tienda puedes comprar café, biltong, refrescos y enormes bolsas de hielo que muchos sudafricanos llevan para el braai.
Los peajes se encuentran en las principales rutas de larga distancia, o bien en cabinas atendidas (donde puedes pagar en efectivo o carta), o bien en pórticos electrónicos. La mayoría de coches de alquiler llevan un identificador o un acuerdo con la empresa, y los cargos te llegan en la factura final, lo cual es lo más cómodo. De todas formas, lleva billetes pequeños para los peajes: una cola en el peaje no es el sitio ideal para descubrir que tu tarjeta falla.
Riesgos y hábitos que los previenen
Lo principal que conviene evitar es conducir de noche. En las carreteras rurales no hay iluminación y pueden aparecer peatones con ropa oscura, vacas o cabras sueltas, camiones lentos sin luces y algún bache grande. Si no tienes más remedio que conducir de noche, reduce la velocidad, usa las largas cuando no haya tráfico y atención a los laterales más que al centro de la calzada.
En ciudad, aplica las mismas costumbres que usa cualquier sudafricano: cierra puertas y sube ventanillas en el tráfico lento; deja una distancia equivalente a la longitud de un coche por la noche para poder maniobrar si hiciera falta; nunca dejes bolso, móvil u ordenador a la vista; aparca en parkings vigilados y déjale algo al aparcacoches; y no pares ante nadie que te haga señales en una carretera aislada: sigue hasta el siguiente pueblo y avisa allí.
Cruzar fronteras y viajes con más papeleo
Se puede y es habitual conducir a Namibia, Botsuana, Zimbabue, Mozambique o Esuatini, pero hace falta más que un coche. Necesitas un permiso por escrito de la empresa de alquiler para cruzar la frontera, seguro de terceros del país de destino, los papeles de matriculación y una carta de autorización de la propia empresa. Algunas empresas no autorizan cruzar ciertas fronteras, así que tienes que tramitarlo al reservar y no en el propio control fronterizo, donde siempre te dirán que no.
Conducir en Sudáfrica es uno de los placeres del viaje y también uno de sus riesgos; la diferencia la marcan unos cuantos hábitos sencillos: viajar de día siempre que puedas, puertas cerradas, nada a la vista, no parar a desconocidos y contratar conductor para las rutas de vino. Cumpliéndolos, el viaje por carretera suele ser el recuerdo más vívido de las vacaciones.