Durban está situada en una bahía del océano Índico, en la provincia de KwaZulu-Natal, y es la tercera ciudad más grande de Sudáfrica y la mayor de la provincia. El nombre zulú del lugar es eThekwini, que proviene de la palabra para bahía o laguna, y el puerto que la ocupa es el más importante del África subsahariana: los barcos fondeados son lo primero que se ve desde el aire. El municipio metropolitano que rodea la ciudad tiene unos 4,2 millones de habitantes, lo que lo convierte en una de las mayores áreas urbanas de la costa índica.
El navegante portugués Vasco da Gama vio esta costa en Navidad de 1497 y la llamó Natal, que significa Navidad en portugués, y ese nombre quedó para la región. El asentamiento europeo empezó con un puesto comercial en 1824, y la ciudad que surgió se convirtió en el puerto de entrada al interior: azúcar, carbón y la mano de obra para ambos, incluidos los trabajadores indios con contrato cuya descendencia es la razón de la cocina actual de Durban.
La franja costera y el mar
La Golden Mile es el escaparate de la ciudad: un paseo marítimo junto al mar, con espigones, puestos de socorristas, jardines, cafés y hoteles detrás, y la bocana del puerto en un extremo. Las playas son de arena y están vigiladas, el agua resulta templada para bañarse casi todo el año y el surf es lo bastante bueno como para que suele haber gente cogiendo olas antes del desayuno.
Al norte del centro, la costa sigue hasta Umhlanga, donde están los hoteles modernos y la playa de gama más alta, y al sur el Bluff es el cabo que protege el puerto. Hacia el interior, la ciudad asciende a la loma de Berea, donde están los barrios antiguos y la universidad.
El barrio indio y qué comer
Detrás de la playa, en torno a Victoria Street y Grey Street, está el casco histórico indio: mercados con especias y productos, tiendas de saris, la mezquita Juma Masjid en sus callejones llenos de comerciantes y restaurantes que llevan cuatro generaciones sirviendo las mismas recetas. Es el motivo por el que muchos hablan de la gastronomía de Durban antes de hablar de la playa.
El plato con el que empezar es el bunny chow: media barra de pan, vaciada y rellena de curry, inventado aquí para servir la comida para llevar a los trabajadores sin necesidad de recipiente y que aún hoy se come con las manos. El curry típico es de Durban: más picante y complejo que en la mayor parte del país, y las versiones vegetarianas están al nivel de las de carne. Fuera de esto, la cocina local se apoya en marisco, carne a la parrilla y el mismo gusto por el braai que en el resto de Sudáfrica.
Cómo llegar y moverse
El aeropuerto internacional King Shaka se encuentra en La Mercy, a unos 35 kilómetros al norte del centro, construido para el Mundial de fútbol en 2010 y notablemente más sencillo de usar que el antiguo aeropuerto al que sustituyó. Las apps de transporte cubren sin problema y a buen precio aeropuerto, playa y barrios residenciales, y es la opción elegida por el gran grueso de viajeros. Los minibuses trasladan a la mayoría de los trabajadores de la ciudad y no merecen la pena como sistema para quien está de vacaciones; la red de tren de cercanías es limitada y tampoco está pensada para visitantes.
La ciudad completa no se recorre cómodamente a pie, pero la franja de playa sí: el paseo marítimo se extiende varios kilómetros junto al mar y la cuadrícula llana de los distritos céntricos es cómoda durante el día. El puerto es una zona de trabajo, no una visita turística en sí, aunque el uShaka Marine World, al borde del puerto, combina acuario y parque acuático y es la excursión familiar por excelencia.
Clima, mar y estaciones
Durban tiene clima subtropical húmedo: verano caluroso y lluvioso, invierno templado y seco, y una diferencia de apenas seis grados entre una estación y otra. En eso radica su atractivo: mientras el Highveld se hiela por la noche en julio y Ciudad del Cabo espera que amaine la lluvia, Durban está en la playa al sol y con el mar aún caliente.
El verano, de octubre a marzo, trae calor, humedad y tormentas intensas por la tarde, que suelen ser breves y a veces espectaculares. Es también temporada de ciclones e inundaciones en esta costa, y la ciudad ha sufrido dos inundaciones catastróficas en los últimos años, en 2021 y 2022, que causaron cientos de muertos y destrozaron el puerto y las carreteras. La ciudad se ha reconstruido, la playa reabrió, y la consecuencia práctica para quien viaja es consultar los avisos meteorológicos antes de desplazarse por esta costa en los meses de lluvia.
El interior y la tierra zulú
El interior que se extiende detrás de Durban es el otro rostro de la provincia. Los montes Drakensberg se sitúan a dos o tres horas hacia el interior y han sido declarados Patrimonio Mundial por partida doble: por su paisaje y por las pinturas rupestres san en las cuevas, de las mayores colecciones de África. Los Midlands entre la ciudad y las montañas son una ruta de granjas, cervecerías, talleres artesanales y pequeños hoteles. Más al norte queda Zululandia, con reservas de fauna, campos de batalla de las guerras zulú y bóer, y lugares culturales que cuentan la historia del reino que dio nombre a la provincia.
Durban es el extremo cálido, asequible, indio y surfeable de Sudáfrica, la única ciudad del país donde unas vacaciones de playa y una escapada urbana gastronómica pueden ser lo mismo. Viajar en invierno es lo más cómodo, ve con hambre, sea el mes que sea, y sal al menos un día al interior.