Playas Marruecos: surf, viento y tramos tranquilos

Playas Marruecos de Taghazout a Dakhla: temporada de surf, pueblos del viento, lagunas de aguas tranquilas y datos de cada tramo.

5 min de lecturaInformación comprobada el 26 de septiembre de 2026

Respuesta breve

La zona de surf está alrededor de Taghazout y Agadir, donde los point breaks funcionan de septiembre a abril y el Atlántico alcanza hasta 21 grados. Las ciudades del viento son Essaouira, con su alisio de tarde, y Dakhla en el extremo sur, que se ha convertido en centro de kitesurf y windsurf en una laguna resguardada. Para aguas tranquilas y sin olas, la laguna de Oualidia es la opción calmada, y las playas al norte de Agadir, de Tamawanza a Aghroud, son las que usan los marroquíes para un día en familia.

La costa atlántica de Marruecos es una sola playa que recorre más de dos mil kilómetros, desde el estrecho de Tánger bajando por Rabat, Casablanca, Essaouira y Agadir, y luego atravesando el desierto hasta Dakhla. Nadie la vive como una sola playa. El surf está en el centro, el viento en ambos extremos, y los largos tramos vacíos son los que tienen un pueblo, una carretera y poco más.

La otra costa, la mediterránea en el noreste, se comporta como si fuera otro país: más pequeña, tranquila y mucho menos visitada por quienes buscan el océano.

La costa de surf: Taghazout y los puntos cerca de Agadir

Taghazout es un pueblo pesquero a diecinueve kilómetros al norte de Agadir, y es el centro del surf en Marruecos desde los años 60, cuando la playa al sur del pueblo empezó a llenarse de tiendas, chabolas improvisadas y furgonetas. Ese campamento ya no existe y hay hoteles donde antes había tiendas, pero el motivo por el que la gente viene no ha cambiado: una serie de largos point breaks de derechas, en un país donde el mar es más cálido que el oleaje que trae.

Anchor Point, a tres kilómetros al norte del pueblo, es la ola que todo el mundo conoce. En las condiciones adecuadas la ola empieza ahí, se une con Hash Point y termina en la rompiente de Panorama’s en la playa, algo cercano a dos kilómetros de recorrido. La temporada va de septiembre a abril, el agua en esos meses ronda los 21 grados, y las clases y alquiler de tablas se contratan en el pueblo mismo.

Todo ese tramo tiene opciones para cualquier nivel. Las playas al norte de Agadir se alinean junto a una carretera, y su lista sirve también de itinerario: Tamawanza a 12 kilómetros de la ciudad, Imouran a 17, Taghazout a 19, Bouyirdn a 21, Timzguida allal a 22, Imiouadar a 27 y Aghroud a 30. Más al norte, Imsouane y la larga playa de Taghazout Bay son los núcleos nuevos.

Las ciudades del viento: Essaouira y Dakhla

En esta costa hay dos lugares conocidos por su viento más que por las olas, cada uno en un extremo. Essaouira recibe el alisio por las tardes la mayor parte del año, lo que ha convertido la playa en destino habitual de windsurfistas y kitesurfistas desde hace décadas; el pueblo detrás, con su muralla y puerto pesquero, es el motivo para quedarse una semana y no un fin de semana.

Dakhla es el otro. Está en el Sahara Occidental, un territorio bajo administración marroquí desde 1979 y aún en disputa, y es el punto más al sur al que llega la carretera. Su laguna es poco profunda y plana, el viento es constante y el pueblo se ha hecho centro de kitesurf y windsurf además de puerto pesquero. De aquí salen ostras de cultivo para restaurantes de Marrakech y Casablanca y, después, a Europa; la fuente termal de Asmaa, a 36 kilómetros, brota a 38 grados de un pozo de unos 700 metros de profundidad.

Agua tranquila: Oualidia y los días planos

Para quien imagina un día de playa sin tabla, la respuesta en esta costa es una laguna. Oualidia, entre El Jadida y Safi, está junto a una laguna natural protegida y es conocida como capital de la ostra, buena señal de que el agua casi no se mueve. Las ostras se cultivan en la laguna y se comen al pie de ella.

Todos los pueblos surferos tienen también refugios para los días planos. Al norte de Agadir las bahías de Bouyirdn e Imiouadar son las más escogidas, y en el extremo sur toda la laguna de Dakhla tiene agua hasta la cintura durante cientos de metros. Si quieres mar sin oleaje, busca un estuario, una laguna o el interior de una bahía, y fíjate en cómo afecta la marea antes de planear el día.

El extremo sur: la costa que no cambia

Dakhla merece un párrafo aparte porque sus cifras sorprenden a cualquiera que conozca el Atlántico. Es un desierto suave, con 30,8 milímetros anuales de lluvia repartidos en unos cinco días, temperaturas máximas diarias medias entre 22,4 y 26,5 grados todo el año, un 77 % de humedad y 3.174 horas de sol. La Corriente de Canarias regula la temperatura, lo que explica que la misma costa que en Agadir se siente fría resulte agradable aquí, y también favorece la pesca.

Pero es más que una playa. La península de Dakhla y la bahía de Cintra son zonas importantes de invernada para aves limícolas en esta parte de África; el flamenco común es habitual, y la lámina de agua tranquila en la laguna hizo de la población un centro náutico. El pueblo tiene aeropuerto con pista de tres kilómetros y vuelos diarios, así que llegar al extremo sur del país dejó de ser una expedición.

Consejos prácticos para un día de playa en Marruecos

Dos cosas conviene saber antes de elegir toalla en esta costa. La primera es que el agua está fría para los estándares de los países desde los que viene la gente, porque la Corriente de Canarias desciende por la costa y el aire puede marcar 27 grados mientras el agua ronda los 19. La segunda es que la mayoría de estas playas no tienen socorrista, y el mismo oleaje que hace divertidos los point breaks crea corriente a su lado.

Así que usa la costa como la usan los locales: báñate donde se bañan otros, pregunta en el hotel por la playa concreta y no por el tiempo, y deja las rocas y los puntos para quien lleva tabla. El premio es una costa donde un día laborable de septiembre te deja una playa entera para ti.

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