Sharm El Sheikh Egipto: el arrecife, las bahías y el aeropuerto

Cómo funciona Sharm El Sheikh Egipto: en qué bahía alojarte, los arrecifes y los puntos de buceo, el aeropuerto, los traslados y los meses que convienen.

4 min de lecturaInformación comprobada el 26 de septiembre de 2026

Respuesta breve

Sharm El Sheikh es una ciudad turística en el extremo sur de la península del Sinaí, en la gobernación de Sinaí del Sur, a orillas del mar Rojo. Tiene unos 77.000 habitantes y se extiende a lo largo de varias bahías, cada una con sus propios hoteles y arrecife. Es el centro administrativo de la gobernación, y su aeropuerto es el más transitado del país después de El Cairo. La temporada dura todo el año: el agua se mantiene caliente y el aire es seco, pero la primavera y el otoño son los meses más agradables si planeas pasar el día fuera del agua.

Sharm El Sheikh es una ciudad de unos 77.000 habitantes en el extremo sur de la península del Sinaí, en la gobernación de Sinaí del Sur, y en realidad es una sucesión de bahías: cada una tiene hoteles dispuestos en torno a su propio arrecife, y la dirección que eliges al reservar determina cómo será tu viaje. Es también el centro administrativo de una gobernación que se extiende por la costa este y el interior hasta las montañas, incluyendo Dahab, Nuweiba, Santa Catalina y el monte Sinaí.

La ciudad es joven en su forma actual. Antes fue un asentamiento de pescadores y una base militar; la costa se desarrolló después como destino turístico por impulso del gobierno, razón por la que la franja hotelera tiene el aspecto de un plan urbanístico y no de una aldea. El centro alberga los bancos y las oficinas; en las bahías están los hoteles. Entre ambos hay unos cuarenta kilómetros de litoral desértico con montañas al fondo.

Por qué viene la gente y qué ve

El mar Rojo aquí es transparente porque ningún río desemboca en él y casi nunca llueve: el desierto aporta poca materia al agua. Es habitual ver más de veinte metros de visibilidad, el coral llega hasta la orilla y los desniveles profundos empiezan a distancia de nado. Esa combinación, un arrecife accesible sin barco y la luz del desierto encima, es todo el atractivo.

Los puntos conocidos están todos a distancia de una excursión desde la marina. Ras Mohammed es el cabo en el extremo sur donde se unen el golfo de Suez y el de Aqaba, protegido como parque nacional, con paredes de coral y un canal de manglares. El estrecho de Tirán, hacia el este, es una serie de cuatro arrecifes que estrechan el paso entre el Sinaí y la isla de Tirán. Más lejos está el Thistlegorm, un barco hundido en los años cuarenta con vehículos y carga en las bodegas; es el pecio por el que viajan muchos buceadores.

Las bahías y cómo elegir

Naama Bay es el centro: una curva protegida con la franja hotelera, paseos peatonales, restaurantes y tiendas, animada y con ambiente desde el atardecer. Shark’s Bay, más al norte, es tranquila y pensada para el descanso, con arrecife propio y la plataforma de coral cerca de la costa. Nabq está en el extremo norte, cerca de una zona protegida de manglares, con hoteles más grandes y el arrecife a unos minutos a nado. Ras Um Sid asoma en el cabo bajo el faro, con un arrecife abrupto y coral abundante.

La elección sigue la misma lógica. En Naama puedes salir andando a cenar; en las bahías del norte y del sur dependes del hotel para todo, lo que puede ser el objetivo del viaje o un inconveniente, según si disfrutas o no el paseo.

Llegar y moverse

El Aeropuerto Internacional de Sharm El Sheikh es el segundo más transitado de Egipto tras el de El Cairo y está muy cerca de las zonas hoteleras, así que el traslado es rápido; las colas en los accesos a los hoteles o en la carretera costera por la tarde pueden duplicar ese tiempo. Casi todos los paquetes de viaje incluyen el traslado, y el taxi es negociable salvo que lo reserves con antelación o utilices una app de transporte donde funcione.

Dentro de las zonas turísticas, la lanzadera de los hoteles, el taxi o un coche de alquiler son las opciones habituales. Las distancias parecen pequeñas en el mapa y no lo son, porque la carretera bordea cada bahía. El paseo marítimo es agradable y recorrerlo al atardecer es lo más parecido a un centro urbano.

Cuándo ir

La ciudad tiene dos estaciones y sirven a personas diferentes. De finales de primavera a comienzos de otoño el aire es caluroso y el mar está más cálido, por lo que las mañanas y las tardes son los momentos útiles del día; las horas centrales pertenecen al agua o a la sombra. De noviembre a marzo el aire es templado, el mar retiene el calor y el lugar se llena de quienes huyen del invierno europeo, así que los hoteles suben los precios en Navidad y Año Nuevo.

El viento es el dato que no está en la tabla. El Sinaí es una costa ventosa, y pueden cancelarse días de buceo o esnórquel si el barco no puede mantenerse o perderse días de playa por la arena en suspensión. Conviene planificar la estancia contando con más de un día de agua en vez de confiarlo todo a una sola excursión.

Sharm El Sheikh resulta cómodo y ese es su sentido: un aeropuerto con vuelos directos, hoteles con arrecife en la puerta y un mar donde puedes bañarte en febrero. Ven por el agua más que por Egipto, y el resort hará lo que esperas.

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