Sudáfrica vende datos móviles a algunos de los precios más bajos de África, pero hace más preguntas que la mayoría antes de entregarlos. Ambas cosas importan al visitante.
Las cinco redes
Vodacom es la mayor y, junto a MTN, la que más cubre en cuanto a territorio. Entre las dos llegan a pueblos pequeños, rutas turísticas y parte de las zonas rurales; si vas a conducir mucho normalmente elegirás una de estas dos.
Cell C y Telkom son más pequeñas. Compiten en precio y usan las redes de las grandes en itinerancia, así que en ciudad la experiencia es casi igual y suele ser menos cara. Fuera, sí notarás la diferencia.
Rain es distinta: solo ofrece datos, no tiene número de voz, y ha crecido con productos de datos ilimitados. Para quien solo quiere datos y no necesita un número sudafricano, es una opción que puede encajar y no es demasiado habitual.
Para saber hasta dónde llega cada red, en esta guía de la cobertura tienes el detalle.
La norma de registro
Sudáfrica exige que toda SIM esté registrada a nombre de una persona antes de poder usarse. Es por una ley llamada RICA, vigente desde finales de los años 2000, y afecta tanto a tarjetas de prepago como a contratos mensuales.
A los sudafricanos se les pide el documento nacional. A los visitantes les piden el pasaporte, presencialmente en la tienda, donde lo registran. No puedes comprar una SIM prepago activa sin esto, y ninguna tienda se salta la norma: si no cumplen, la sanción es para ellos, no para ti.
En la práctica, comprar una SIM es un trámite rápido, no es una compra en máquina. Una vez en el mostrador lleva unos minutos, y se pierde más tiempo en la cola que en el registro.
Cuánto cuesta
Los datos tienen tarifas bajas. Las redes compiten por cuántos datos incluyen en el bono mensual, más que por el precio de la SIM en sí, y comprar una semana sale bien si lo comparas con Europa.
Recargar es sencillo y viene bien saber cómo funciona, porque todo gira en torno a los cupones. Se venden bonos de datos y saldo en supermercados, gasolineras, tiendas de barrio y pequeñas, así que si te quedas sin datos no necesitas encontrar una tienda oficial para volver a tener saldo.
Dos detalles marcan la diferencia en lo que pagas. Comprar un bono de datos es mucho más conveniente por giga que usar saldo prepago al precio estándar, así que pide bono y no recargues solo saldo. Y salirte del bono te puede salir caro, así que conocer la fecha de caducidad evita sorpresas desagradables.
Dónde comprar
El aeropuerto es el sitio evidente y, como en muchos países, rara vez es lo ideal. Tanto Johannesburgo como Ciudad del Cabo tienen puestos de las redes en llegadas, y están acostumbrados a registrar turistas, pero allí suele haber más colas, los precios son más altos y los horarios dependen del aeropuerto.
En un centro comercial te atienden más rápido, tienes acceso a todos los bonos y si surge un problema con la SIM puedes volver en persona.
Si vas a conducir al salir del aeropuerto, un plan práctico es: recoge el coche, ve a tu alojamiento y compra la SIM esa misma tarde en un centro comercial. Si intentas hacerlo todo en el aeropuerto, el primer día puedes perder demasiado tiempo en trámites.
La comparación útil
Una SIM local te da número sudafricano, útil si necesitas que alojamiento, restaurante o excursión puedan contactarte, y los datos te costarán el precio local, no el de itinerancia.
Una eSIM para viajar te da datos sin tener que ir a la tienda, sin pasaporte, sin mostrador ni registro, y funciona en cuanto la activas. Solo datos, las llamadas por apps, algo que se suele usar mucho en Sudáfrica porque WhatsApp es lo más común.
Para una visita urbana o una ruta con todo ya reservado, una eSIM para Sudáfrica lo hace más sencillo. Para estancias largas o si piensas llamar localmente, ese rato extra merece la pena para conseguir la SIM física.
Una última nota sobre el dinero. El prepago en Sudáfrica es en rand y lo mismo pasa con las recargas, así que el cambio euro/rand solo afecta a lo que pagas en euros, pero el precio local no varía. Aquí tienes cómo va el rand, con explicación de por qué con tarjeta se paga casi todo lo demás.