El tiempo en Marruecos: qué dicen los números, mes a mes

El tiempo en Marruecos con datos: lluvia en Ifrane frente a Ouarzazate, el contraste día-noche, nieve en el Atlas y el calor del sur presahariano.

5 min de lecturaInformación comprobada el 26 de septiembre de 2026

Respuesta breve

La lluvia llega entre octubre y abril, sobre todo al norte, y el sur presahariano puede pasar un año casi sin nada. El calor alcanza su máximo en julio y agosto, cuando las máximas diarias medias llegan a unos 35 grados en Fez y unos 39 en Ouarzazate, con récords cercanos a 45 en ambas. Las montañas son otro caso: Ifrane promedia 9,4 grados en enero y ostenta la temperatura más baja jamás registrada en África, 23,9 grados bajo cero el 11 de febrero de 1935.

Marruecos publica una sola previsión meteorológica nacional, y se equivoca en cuatro zonas al mismo tiempo. El país tiene costa mediterránea y atlántica, una meseta central con Fez y Marrakech, y una cordillera con desierto detrás. Ifrane, en el Medio Atlas, promedia 9,4 grados en enero y recibe 961 milímetros de lluvia al año. Ouarzazate, bajo el Alto Atlas en una meseta árida, promedia 17,3 grados ese mismo mes y sólo 115 milímetros en todo el año.

Así es como conviene leer el clima de Marruecos: no como media nacional, sino pueblo a pueblo, con sus propios números.

Lluvia: 961 milímetros frente a 115, en la misma estación

El país tiene una sola época de lluvias, de octubre a abril, y el agua cae en el norte y las montañas y va disminuyendo al ir hacia el sur. Ifrane, en el Medio Atlas, recibe unos 962 milímetros en unos 72 días de lluvia. Fez, a una hora de camino y mil metros más abajo, recibe unos 488 en 55 días. Ouarzazate, unos 115 en 18, y el sur presahariano más allá puede pasar un año sin nada digno de mencionarse.

La forma del año importa más que el total. Fez apenas recoge 1,1 milímetros de lluvia en julio y 4,9 en agosto, así que un viaje estival no suele pararse por el agua en el interior. Diciembre y noviembre son el caso opuesto en el norte: Ifrane recibe 143 milímetros en diciembre, más de lo que ve el desierto en todo un año.

Una idea que hay que descartar llegando desde Europa del Norte es cómo es aquí la lluvia. Suele llegar en episodios menos frecuentes pero más intensos: Fez anota 55 días de lluvia por 488 milímetros, o sea unos nueve milímetros por evento, y los días de lluvia se concentran en una estación en vez de repartirse por todo el año. Una semana lluviosa en Marrakech suele ser varias horas de lluvia y mucho cielo despejado entre medias.

La montaña lo cambia todo

La altitud influye más que la latitud en el clima marroquí. Ifrane está a 1.665 metros de altura y su máxima diaria media nunca alcanza los 16 grados de noviembre a marzo. Fez, a 579 metros en la llanura, está a 20 grados en los mismos meses. Ouarzazate, a 1.151 metros en el sur seco, es más cálida en invierno y mucho más caliente en verano, porque ahí lo que manda es el aire del desierto más que la altitud.

Eso da lugar a datos que sólo salen en guías detalladas. Ifrane, pequeña localidad de veraneo fundada por la administración francesa en 1929 como refugio fresco de montaña, ostenta el récord de frío de toda África y el mundo árabe: 23,9 grados bajo cero el 11 de febrero de 1935. La nieve no es rara allí, es parte del invierno: cae de octubre a primavera y Fez suele ver uno o dos días de nieve al año, con nieve en tres años seguidos, 2005, 2006 y 2007. Ouarzazate, en una meseta seca a 1.151 metros con el Sahara detrás, estuvo nevada en febrero de 2023.

Si tu ruta cruza el Atlas entre diciembre y marzo, es más relevante saber si el paso está abierto que el clima en la meta. El Alto Atlas retiene nieve por encima de unos 3.000 metros y los pasos como Tizi n’Tichka pueden cerrarse uno o dos días tras una tormenta. Es más útil preguntar en el pueblo anterior, no en la barrera misma.

Calor y contraste entre día y noche

El verano en el interior se entiende más útil mirando los datos. Fez promedia 35,1 grados en julio, Ouarzazate 38,8, Marrakech 37,7, y los récords son todavía peores: 46,7 grados en Fez, 44,0 en Ouarzazate, 49,6 en Marrakech. Por eso conviene mover el horario del día: pasea la medina antes de las nueve, come, descansa a mediodía, y sal otra vez después de las cinco.

La noche es la otra mitad del dato, y suele pillar por sorpresa. Ouarzazate promedia 1,8 grados al amanecer en enero y 22,7 en julio, y su día de enero llega a 17,3. Es una oscilación de quince grados en una jornada, equivalente a meses de distancia. Al añadir la sequedad se acentúa: la misma localidad pasa de un 64 % de humedad en diciembre a un 22 % en julio, y el aire seco pierde el calor deprisa después del atardecer.

El desierto tiene además su propio viento. El chergui, que viene del Sahara, puede disparar las temperaturas costeras por encima de cuarenta grados durante dos a cinco días a finales de verano y llevó a Agadir hasta 50,4 grados en agosto de 2023. Es raro y no dura, pero por él una semana en la costa en agosto no es garantía de frescor.

Sol y cómo leer una previsión pensada para otro sitio

Marruecos tiene mucho sol: unas 3.467 horas al año en Ouarzazate, 3.101 en Fez, 2.833 en Ifrane. El índice ultravioleta en Fez llega a 11 en junio y julio, la cifra que más conviene tener en cuenta, ya que un día de 24 grados te puede quemar en la montaña por la altitud.

Dos costumbres ayudan a interpretar las previsiones en Marruecos. Primero, mirar el pueblo y no la región: pasar de 24 grados en la costa a 38 en el interior a veces son sólo dos horas en coche. Segundo, comprobar la noche además del día, porque aquí la diferencia es mayor que en casi toda Europa, y el fresco suele pillarte al aire libre.

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