Hermanus es una localidad de unos cien mil habitantes en la costa sur del Cabo, a hora y media de Ciudad del Cabo, y tiene una razón clara para su sitio en las rutas del viajero: Walker Bay, justo delante, es el lugar al que llegan las ballenas francas australes para dar a luz. Llegan hacia junio y permanecen hasta noviembre, y como la bahía es poco profunda y está protegida cerca de la orilla, se acercan mucho: tanto, que el pueblo construyó un sendero sobre los acantilados y lo convirtió en un atractivo en sí mismo.
El nombre original del pueblo era Hermanuspietersfontein, pero resultaba tan largo que el servicio postal lo acortó en 1902. Es también un destino conocido de jubilados, lo que le da ambiente tranquilo y ordenado y una buena oferta de restaurantes, casas de huéspedes y cafeterías.
Las ballenas y por qué se acercan
La ballena franca austral pasa el verano alimentándose en el océano Austral y los meses de invierno en aguas costeras más cálidas, donde las hembras paren y las crías engordan antes del largo viaje al sur. Walker Bay es uno de estos lugares, junto con los tramos cercanos de costa, y el resultado es un espectáculo visible desde tierra: una ballena con su cría, girando, golpeando la cola y asomando la aleta, a veces a sesenta metros de las rocas.
La temporada máxima son septiembre y octubre. Fuera de esos meses, pasan por la zona yubartas y ballenas de Bryde, y los delfines son comunes todo el año, así que la bahía nunca está vacía, pero el avistamiento desde tierra que hizo famosa a Hermanus es cosa de la segunda mitad del año.
El sendero del acantilado, lo fundamental
El sendero sobre los acantilados recorre unos doce kilómetros junto a la costa, desde el puerto nuevo al oeste hasta la laguna del este, y es llano, gratuito y abierto siempre. Bancos, escaleras hasta los miradores y el pregonero de ballenas que toca un cuerno de alga cuando ve alguna componen la infraestructura; lo demás es roca, mar y, de vez en cuando, una ballena.
Si solo tienes una hora, haz el tramo central entre el puerto antiguo y Gearings Point, que reúne más miradores y más posibilidades. Si tienes una mañana, recórrelo entero y haz una parada para desayunar. Lleva prismáticos: las ballenas a menudo están cerca, pero no siempre, y la diferencia entre una salpicadura y una ballena es un buen par de lentes.
Avistamiento y el resto de la costa
La fama es para Hermanus, pero las ballenas utilizan toda la bahía y los tramos de costa a ambos lados. Los miradores de De Kelders y Gansbaai, veinte minutos hacia el este, son más tranquilos y igual de útiles, y los acantilados de Betty’s Bay y Rooi-Els al oeste tienen sus propios senderos y ballenas. Las dos carreteras costeras, la R44 y la R43, pasan por toda la zona.
Ver ballenas desde barco también es posible y requiere permiso, y te sitúa al nivel del agua, no por encima. Es la decisión adecuada si quieres máxima cercanía, y la equivocada si buscas asegurar la experiencia: las embarcaciones deben mantener distancia, y una ballena a la que le llama la atención la costa normalmente ignora un motor. El pregonero de Hermanus está ahí precisamente porque la observación desde tierra funciona tan bien.
La ballena franca austral es la especie clave: un animal grande, lento, activo en superficie, que levanta la cola, gira y a veces llega a pocos metros de las rocas, acompañado de la cría. Ese comportamiento, más que ninguna foto, es el motivo por el que la gente repite.
Qué más hay en Hermanus
El Puerto Antiguo es un pequeño museo y el centro histórico del pueblo pesquero. Grotto y Voëlklip son las playas para bañarse, con Grotto ostentando Bandera Azul y una larga curva de arena. Fernkloof, la reserva natural en la montaña tras el pueblo, ofrece paseos entre fynbos con vistas a la bahía, muy recomendable en días de viento o cuando las ballenas no se dejan ver bien.
Luego está el valle al interior. Hemel-en-Aarde, cielo y tierra, es una zona vinícola de clima fresco que produce Pinot Noir y Chardonnay de prestigio, con salas de cata a veinte minutos de la costa, y es el motivo para quedarse una noche en vez de irse tras el día.
Cómo llegar y cuándo ir
El trayecto desde Ciudad del Cabo son unos 120 kilómetros. La vía rápida es la N2 y luego la R43; la bonita es la ruta costera R44 pasando por Gordon’s Bay y Betty’s Bay, donde hay colonia de pingüinos en Stony Point, y Kleinmond, lo que suma tiempo y paisaje a partes iguales. No hay tren útil ni motivo para buscarlo.
El festival de la ballena a finales de septiembre llena todo el pueblo y lleva años haciéndolo. Si quieres estar, reserva con meses de antelación, y si prefieres evitarlo, elige un día entre semana: las ballenas no entienden de festivales y a las siete de la mañana en octubre el sendero aún está vacío.
Hermanus es la experiencia más fácil de vida salvaje en Sudáfrica: no hay puerta, ni ticket, ni guía ni barco, solo un sendero sobre el acantilado y ballenas en la bahía. Ve entre septiembre y octubre si puedes, lleva prismáticos, y quédate a pasar la noche para incluir el valle y la mañana en el viaje.